Indiferencia



Clavas tus pupilas en las mías, 
mientras mientes despiadadamente. 
Enojada clamo por venganza impía, 
temo morir desarmada e impotente.

Tu arma más mortal es
el veneno con que enjugas las palabras,
rechazas cruel y sin revés
la miel con que intento arroparlas.

Pido piedad, mi corazón se debilita.
Las lágrimas corren sin freno
sobre mi faz inmóvil y marchita,
y caen en el escote de mis senos.

No doy crédito a la frialdad y rigidez 
con que disfrazas los sentimientos. 
Quise rozar tus hombros, y la palidez
de la distancia que marcas entre nosotros 

demuestra claramente... que no me amas.

Copyright © 2015 Hilda Hurtado A.



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